El dolor invisible: las 5 señales que su cuerpo le susurra antes de una lesión seria
Escuchar al cuerpo es la práctica de prestar atención a las señales físicas y emocionales que envía, como dolores, tensiones o estados de ánimo, para comprender y atender sus necesidades, promoviendo así el bienestar general. Implica desconectar de distracciones, realizar un escaneo corporal para identificar sensaciones, permitirse sentir las emociones y tomar decisiones para atender lo que el cuerpo comunica, siendo clave para la prevención de problemas de salud y el cuidado personal.
En este artículo, el doctor Robert Castillo, Traumatólogo Ortopedista, especialista en cirugía artroscópica, reemplazos articulares y medicina deportiva, habla precisamente sobre cómo escuchar al cuerpo y atacar a tiempo.
Dr. Robert Castillo
A diario veo personas que han ignorado los sutiles mensajes de su cuerpo. Lo que muchos perciben como una simple molestia —un dolor de espalda que viene y va, una rodilla que cruje al subir escaleras —a menudo es la primera advertencia de que un problema mayor se está gestando.
En nuestra cultura, a menudo confundimos la fortaleza con la capacidad de aguantar el dolor. Sin embargo, un profesional de la salud sabe que la verdadera fortaleza reside en la prevención. Mi misión es ayudarle a comprender esas señales que, si se atienden a tiempo, pueden evitar un camino de dolor crónico y limitaciones.
5 dolores invisibles - advertencias que no debemos subestimar
1. La rigidez articular matutina
¿Se levanta cada mañana con la sensación de que sus articulaciones están más lentas y rígidas de lo habitual? Aunque muchos lo atribuyen al simple paso de los años o a una mala postura al dormir, una rigidez matutina persistente es un indicio de que sus articulaciones pueden estar experimentando un proceso de inflamación o desgaste. El cartílago, ese tejido que protege nuestros huesos, podría estar perdiendo su elasticidad. Ignorar esta señal podría, con el tiempo, derivar en condiciones como la artrosis.
Mi consejo profesional: Dedique unos minutos al despertar para realizar estiramientos suaves y movilidad articular. Mueva suavemente tobillos, rodillas y hombros para lubricar las articulaciones y prepararlas para el día.
2. Un crujido persistente o doloroso
Un crujido ocasional es normal y no debe preocuparle, pero si el sonido es constante, se produce con el movimiento y, sobre todo, si va acompañado de dolor o una sensación de que la articulación se "traba", es una clara señal de alarma. Este sonido puede ser el eco de una lesión en el cartílago, en un menisco o en los ligamentos que estabilizan la articulación.
Mi consejo profesional: Fortalezca la musculatura circundante. Músculos fuertes ofrecen el soporte necesario para que las articulaciones funcionen de manera fluida, reduciendo la fricción y la inestabilidad.
3. La fatiga desproporcionada en una extremidad
Si usted percibe que un lado de su cuerpo o un grupo muscular se cansa mucho más rápido que el otro, incluso en actividades cotidianas, es una señal de que existe un desequilibrio muscular. Una zona débil obliga a otras a compensar el esfuerzo, lo que genera una sobrecarga que puede culminar en una tendinitis o una fractura por estrés.
Mi consejo profesional: Preste atención a estas asimetrías. Un buen fisioterapeuta puede ayudarle a identificar y corregir estos desequilibrios con ejercicios específicos, garantizando que su cuerpo trabaje en armonía.
4. La pérdida de equilibrio y coordinación
Tropiezos frecuentes, caminar con una ligera inestabilidad o la sensación de que sus pasos son inseguros en superficies irregulares, son signos de que su propiocepción está comprometida. Esta capacidad, que le permite a su cerebro saber dónde está su cuerpo en el espacio, es fundamental para la prevención de caídas y esguinces.
Mi consejo profesional: Incluya ejercicios de equilibrio en su rutina. Algo tan sencillo como permanecer sobre una sola pierna por un minuto o practicar el tai chi puede mejorar significativamente la comunicación entre su cerebro y sus articulaciones.
5. Dolor articular con los cambios climáticos
La sabiduría popular a menudo asocia los dolores en las articulaciones con la llegada de la lluvia o el frío. Y hay una razón científica para ello. Los cambios en la presión barométrica pueden afectar los tejidos articulares, y si usted siente dolor con estas variaciones, es probable que ya exista una inflamación o un daño subyacente que está respondiendo a estímulos externos.
Mi consejo profesional: No se resigne a sentir dolor con el clima. Considere esta señal como una invitación para una evaluación profesional de sus articulaciones. Un diagnóstico a tiempo puede evitar que una condición se agrave.
Su cuerpo es su mayor tesoro y merece la mejor atención. Mi compromiso como profesional es ser su guía en este camino.
¿Dónde encontrarme? Consultorio 66 del Centro Clínico Fénix Salud, San Bernardino - Caracas, Venezuela.
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@drrobertcastillo



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