Soy la Dra. Kimberlys Mariño, Médico Estético ProAge y Máster en Armonización Facial, y hoy quiero compartir con ustedes una reflexión que considero esencial: la piel se trata con conciencia, no con tendencias.
Vivimos en una era dominada por las redes sociales, donde los filtros y la edición digital han creado un estándar de belleza que, muchas veces, no existe en la realidad. A diario recibo pacientes que llegan a consulta con fotografías llenas de filtros, aspirando a transformar su rostro o su piel en algo que no corresponde ni con su esencia ni con lo que realmente necesitan.
Aquí surgen unas preguntas fundamentales:
¿Qué buscamos cuando acudimos a la medicina estética?
¿Queremos parecernos a una imagen irreal o queremos vernos y sentirnos mejor en nuestra propia piel?
La medicina estética no debería perseguir un ideal ficticio. No se trata de replicar la piel perfecta de un filtro, porque esa piel no existe fuera de una pantalla. Se trata de comprender que cada persona es un universo único, con características propias, una historia particular y necesidades distintas.
Cuando hablo de conciencia, me refiero a la importancia de reconocer que no todos los tratamientos son para todos, que lo que funciona en una piel puede no ser adecuado para otra. La verdadera medicina estética es personalizada, se construye a partir del análisis profundo de cada paciente y se adapta a su edad, estilo de vida, genética y objetivos reales.
En mi consulta aplico la filosofía ProAge, que no busca negar el paso del tiempo, sino acompañarlo con elegancia y salud. El envejecimiento no es un enemigo a vencer, es un proceso natural que podemos transitar de la mejor manera posible, resaltando lo que nos hace únicos y preservando la armonía de nuestro rostro.
Por eso, cuando alguien llega con expectativas influenciadas por modas pasajeras o por el rostro “perfecto” que vio en un filtro, mi trabajo es educar, guiar y mostrar que la medicina estética responsable no promete transformaciones irreales, sino resultados naturales, seguros y duraderos.
Creo firmemente que la piel se debe tratar con respeto. No con procedimientos agresivos solo porque están “de moda”, ni con técnicas que prometen milagros inmediatos pero que, en muchos casos, ponen en riesgo la salud y la autenticidad del paciente. Mi compromiso es brindar alternativas que respeten la biología de cada piel, que estimulen su capacidad natural de regeneración y que acompañen el bienestar físico y emocional de cada persona.
Entiendo la ilusión que generan las tendencias, porque todas en algún momento hemos deseado parecernos a una imagen perfecta. Sin embargo, invito a cada paciente a ver la belleza desde otra perspectiva: la belleza consciente, esa que no busca comparaciones ni imitaciones, sino que celebra la autenticidad y potencia lo mejor de nosotros mismos.
En conclusión, la piel no necesita seguir tendencias, necesita cuidados reales, personalizados y responsables. Como especialista en medicina estética ProAge y máster en armonización facial, mi misión es acompañar a cada paciente en ese camino, brindando tratamientos diseñados para su historia, su piel y sus metas reales.
La medicina estética no es un filtro, es una experiencia de autoconciencia, respeto y transformación positiva. Y mi mayor satisfacción es ver cómo, cuándo tratamos la piel con conciencia, los resultados no solo se ven… se sienten.
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@dra.kimberlysm

















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