Nada es imposible: mujeres que transforman desde el silencio
Por Oraidée Tamiche
Hay una generación de mujeres venezolanas que no aparece en los titulares, que no busca likes ni reconocimiento público. Mujeres que han formado familias, liderado comunidades, aportado a instituciones, mejorado procesos y cuidado a los suyos desde la acción constante, la empatía y la discreción.
Yo soy una de ellas. Y quizás tú también.
Mi historia no es única, pero representa a muchas. A los 53 años, puedo mirar atrás y ver una vida marcada por una vocación silenciosa al servicio.
He sido esposa, madre, hija, hermana, amiga y vecina. He dado lo que tengo y muchas veces lo que no, porque creo firmemente que cuando se hace desde el corazón, todo vuelve.
He formado parte de organizaciones que me han permitido o brindado la oportunidad de aportar desde pequeños detalles a organizar grandes eventos y festividades, reparado espacios comunes, creado canales de comunicación para comunidades enteras. Muchas de esas cosas las hice mientras trabajaba, mientras criaba, mientras sostenía a los míos.
También he estado en la junta directiva de mi club, en la comunidad de mi edificio, y en cada espacio donde se necesitaba una mano, una voz o simplemente una idea que abriera camino. Lo hice porque creo en el valor de lo colectivo, porque sé que ayudar a otros —aunque sea con una orientación, un contacto, un consejo— puede cambiarles la vida. Y eso también cambia la mía.
No todo ha sido fácil. Como muchas, he tenido que decidir entre mi carrera profesional y el bienestar de mis hijos. Renuncié a un trabajo cuando me negaron acompañar a mi hijo a un torneo. No me arrepiento. Elegí lo que me construye y lo que construye a los míos.
Hoy, administro una empresa familiar de material médico quirúrgico, manejo la cuenta de Instagram de mi esposo —médico traumatólogo—, y sigo aprendiendo cada día cómo reinventarme y apoyar.
No tengo un cargo rimbombante, pero sí una historia llena de actos sencillos con gran impacto. Eso me define.
Aprovecho este espacio y hacerles un llamado a todas esas mujeres que se sienten pequeñas en medio de sus grandes responsabilidades. A las que creen que ayudar no cuenta si no es algo público. A las que han construido tanto desde el silencio que ya no recuerdan cuánto han hecho. A ellas les digo: sí se puede. Se puede transformar una escuela, un edificio, un club, una familia. Se puede emprender sin abrir una tienda, liderar sin alzar la voz, hacer comunidad sin buscar reflectores.
Y aunque muchas veces no recibamos aplausos, hay una recompensa inmensa en saber que nuestra huella quedó. Que alguien recuerda una palabra, un gesto, un acto tuyo que hizo diferencia. Que sembraste luz.
Porque eso somos: mujeres que iluminan el camino sin necesidad de caminar al frente. Y en tiempos donde se valora lo rápido y lo visible, nuestra forma de transformar —desde la constancia, la empatía, autenticidad y la acción— sigue siendo necesaria, poderosa y absolutamente válida.
Sobre la autora:
Oraidée Tamiche
Administradora, madre, esposa y profesional con una trayectoria firme en apoyo comunitario, liderazgo, gestión social y empresarial. Técnico superior en Informática, Licenciada en Administración y Consultora SAP en Finanzas. Ha trabajado en importantes empresas del país y, desde hace años, dirige junto a su esposo una empresa de material médico quirúrgico, además de colaborar activamente en su comunidad y entorno familiar. Vive en Caracas, donde continúa sembrando valor desde la acción callada, pero constante.

















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